viernes, 18 de mayo de 2018

Existencias desfondadas

Para mis amigos, ahora reencontrados, del Colegio Doctor Azúa (1984-1992),

El amor es uno de esos fenómenos que nos pone sobre la pista del Misterio. El hecho de que sea tema inagotable para la poesía, la ciencia y la filosofía muestra su carácter inescrutable. Diríamos que nos es dado el conocimiento de que hay un tesoro, pero no el tesoro mismo. Una mirada, un gesto, una palabra, inoportunamente pronunciada, puede despertar de las entrañas, siempre débiles y condenadas, aquella imagen que una vez nos acompañó en los primeros sueños de la infancia. Del amor lo interesante no es tanto lo que se ha dicho sobre él, sino el hecho mismo de que, después de más de dos mil años de esfuerzo intelectual, se siga hablando de él. Esto muestra que funciona de antesala, de frontera de mundos quizá sólo atisbados por algunos.

El amor nos pone ante lo ilimitado. De San Agustín son las palabras “se puede conocer una cosa y no amarla, pero no es posible amar lo que se desconoce.” (De Trinitate, VIII); pero, ¡cuántos son los testimonios que aseguran haber amado lo que nunca llegaron a conocer! El amor trasciende los límites de lo cognoscible porque lo conocido existe en tanto que hay amor. La sentencia debería ser, más bien, que no podemos conocer sino en tanto que amamos y porque amamos. Ignoro si, como advirtiera Shopenhauer, el amor responde al inconsciente y sus ávidos deseos de reproducción. Pero, aun siendo así, me pregunto qué es lo que haría de la Naturaleza, o de la voluntad de vivir -caso de que exista algo así-, una realidad afanosa de seguir queriendo. ¿Por qué la voluntad habría de querer seguir queriendo? ¿Acaso podría hacerlo si no se amara a sí misma? Pero entonces sus deseos de perpetuación ya no servirían para explicar la presencia del amor... Y así sucesivamente, con todas las tentativas de explicar algo que, seguramente, subyace a cualquier intento de explicación:

La generosidad es sin fundamento: ella misma es el fundamento. Se ama porque se ama; no hay por qué (como la rosa de Silesius, que florece porque florece, sin por qué) Está claro que hay motivos, y razones, pero, después de todo, ninguna explicación puede reducir el amor a otra cosa  (Josep Maria Esquirol, La penúltima bondad)

martes, 8 de mayo de 2018

Nuestros alumnos revolucionando la Olimpiada filosófica

El pasado fin de semana se repitió la fiesta filosófica a la que año tras año nos tiene acostumbrada la Olimpiada filosófica de España, en la que todos compiten pero nadie pierde. En esta ocasión fueron los compañeros extremeños los que acogieron a los más de novena alumnos y treinta profesores procedentes de cada comunidad autónoma. Nuestros alumnos aragoneses, junto a los coordinadores, profesores y padres acompañantes, pudieron disfrutar de todo un encuentro compartido de experiencias y conocimientos, que no hace sino evidenciar la importancia de la organización de este tipo de eventos para la sociedad y la filosofía. Volviendo la vista atrás, cuesta creer que todo comenzó en un simple anhelo. Un anhelo de ilusión, de cambio, de revolución, que ahora aúna a muchos hacia una utopía común.

A nuestra llegada el viernes, los profesores organizadores extremeños nos acogieron en el IES Brocense de Cáceres, donde los alumnos de Disertación y Dilema realizaron una serie de pruebas que pusieron en juego su buen hacer argumentativo y capacidad reflexiva. Tras la debida merienda para reponer fuerzas, comenzamos la visita guiada por la parte antigua de la ciudad extremeña.

El sábado por la mañana, tras escuchar las defensas de nuestros alumnos en el salón de actos del IES Santa Eulalia de Mérida, todas muy apasionadas y reñidas, recibíamos la alegría de que una de nuestras alumnas, Estela Bescós, del IES Medina Albaida, había obtenido el segundo premio por la modalidad de Dilema. Además, el alumno Rodrigo Gimeno, del Colegio Marianistas, con su vídeo Primavera, y la alumna Olga Cortés, de la Escuela de Arte de Teruel, con su trabajo fotográfico ¿1984 o 2018?, se clasificaron entre los diez primeros de España. Estos resultados, así como la buena participación del resto de alumnos aragoneses, a buen seguro, no hubieran podido lograrse sin el cuidado y dedicación preparatoria de sus profesores acompañantes.

Aquí tenemos a nuestros alumnos aragoneses antes de realizar las pruebas:

 
Y aquí con sus respectivos profesores acompañantes y los coordinadores, tras ellas:


 


Y aquí a Estela con su trofeo junto al resto de alumnos españoles ganadores:

 


 
Finalmente, por la tarde pudimos disfrutar de la cultura emeritense:



 
 




 
Ahora, tras retomar el tren del cada día, ya vemos con cierta nostalgia aquellos días dorados cuando el conocimiento respondía a la sola llamada del deseo.

Un abrazo,

David Porcel

miércoles, 2 de mayo de 2018

El Solitario en tiempos de incertidumbre

Dejo aquí una invitación a la lectura de Ernst Jünger (1895-1998)

lunes, 30 de abril de 2018

Colegio Azúa (1984-1992)

A mis antiguos compañeros del Colegio Azúa (1984-1992):
 
Saber que ya no podremos comer de aquellos corruscos o ver acercarse la valla verde cada mañana. Saber que ya no podremos alzarnos como victoriosos alpinistas de piedras marmóreas. Saber que no podremos correr por los campos infinitos de partidos logrados. Saber que ya no estaremos con quien fue nuestro primer amigo, tan querido en momentos de amarga intemperie. Saber que ya no tendremos que esconder la salchicha de los martes en el hueco del radiador. Saber que no nos acompañará aquel tierno amor del que todavía un destello alumbra nuestros días. Saber que ya no seremos aquellos niños incapaces de ambición y deshonra. Saber que perdimos para siempre la virginidad del dolor, cuando en días soleados todavía se nos abría el corazón de manera distinta. Saber que ya nadie más nos regalará por vez primera. Saber que ya no seremos todo aquello, que se fue, sin pedirnos permiso ni apenas advertírnoslo. Saber que pertenecimos a un pasado cuyo recuerdo todavía nos hace volver a llamar a la puerta, de cristal duro, pero sin nada al otro lado.
 
Saber todo ello nos hace mejores, ahora y entonces.

viernes, 13 de abril de 2018

Acto final de la V Olimpiada de Filosofía

Si por algo se recordará esta V Olimpiada aragonesa de Filosofía será por la nueva modalidad de defensa de trabajos por parte de los alumnos. Ni las inclemencias climatológicas ni la adversidad de los elementos pudieron evitar que alumnos atrapados por la nieve hicieran llegar a su lugar de destino sus defensas grabadas, momentos previos al comienzo del acto en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía. Con éstas y otras defensas presentadas in situ el acto se llenó de momentos emocionantes y lúcidas reflexiones que, de nuevo, llenaron de filosofía la mañana del pasado 11 de Abril. En torno a la temática de Revolución y utopía escuchamos de los alumnos sus defensas apasionadas, no exentas de ese temblor emocional que hace pensar que detrás de las palabras y de sus significados todavía se encuentra la primera emoción impulsora de conocimiento.



Sólo nos queda dar la enhorabuena a nuestros alumnos participantes de esta actividad, así como a sus profesores-preparadores, que cada año la hacen más grande, y a aquellos alumnos ganadores que ahora, los días 4 y 5 de Mayo, nos representarán en la Olimpiada nacional en Extremadura.

Modalidad de Ensayo:

1º Clasificado: Irene Martínez Vela (IES Fernando Lázaro Carreter)

2º Clasificado:  María Bello Garrido (IES Fernando Lázaro Carreter)

3º Clasificado:  Celeste Cebollada Herrera (Liceo Europa)




Alumnos clasificados de Ensayo:



Modalidad de Vídeo:

1º Clasificado: Rodrigo Gimeno Gil (Colegio Marianistas)

2º Clasificado:  Daniel Santamaría Aduán (IES Domingo Miral)

3º Clasificado:  Paula Lasala Betés (IES Domingo Miral)






Alumnos clasificados de Vídeo:




Modalidad de Fotografía:

1º Clasificado: Rodrigo Osorio Alonso (Escuela de Arte de Teruel)

2º Clasificado:  Olga Cortés Martínez (Escuela de Arte de Teruel)

3º Clasificado:  Alba Clavero Agustín (Colegio Cardenal Xavierre)




Alumnos clasificados de Fotografía:





Modalidad de Dilema:

1º Clasificado: Estela Bescós García (IES Medina Albaida)

2º Clasificado:  Pablo Laplana Ortas (IES José Mor de Fuentes)

3º Clasificado:  Eduardo Blancas Rodríguez (Colegio Condes de Aragón)




Alumnos clasificados de Dilema:









PRIMERA FOTOGRAFÍA CLASIFICADA
SEGUNDA FOTOGRAFÍA CLASIFICADA
TERCERA FOTOGRAFÍA CLASIFICADA

ENLACE DE LOS VÍDEOS SELECCIONADOS


Fdo: David Porcel y Miguel Ángel Velasco (Coordinadores de la V Olimpiada de Filosofía)

martes, 20 de marzo de 2018

"Este no es un libro de poesía" sí es un libro de poesía

Gracias a ti.

Por hacerme partícipe de tu poemario, de tu obra, de tu vida.





domingo, 11 de marzo de 2018

A medio palmo de la salvación

Hay libros que, por sabios, cabe leer entre líneas, y debajo, y tras ellas. Sus palabras, por lo general próximas y amigas, esconden secretos para aquellos que saben mirarlas. Porque también las palabras se miran, a través, detrás, en profundidad. Tan habituados estamos a ver problemas y a buscar soluciones, a resolver y a tener que estar tan informados, que ya no sabemos distinguir las apariencias del fondo, la cáscara del fruto. Apenas sabemos mirar y, como diría el viejo Heráclito, escuchando sin entender, a sordos asemejamos.

¿Pero qué ha pasado para que hayamos perdido nuestra capacidad de ver? ¿Cuándo dejamos de ser anthr-opos? ¿La hemos extraviado? ¿Nos la han robado? ¿Por descuido nuestro? El caso es que desde todos los ángulos se nos insta a cuidarnos, a cuidar de nuestro cuerpo y de nuestro ánimo, a vigilar nuestras pertenencias y derechos, pero apenas se nos dice nada acerca de cómo proteger nuestro bien más preciado, aquel por el que somos capaces de ética y política, de amparo y fraternidad. Saber mirar -nuestro bien más preciado- significa saberse sustraído de aquellas actitudes hostiles que, como los totalitarismos y reduccionismos, amenazan con reducir el mundo a totalidades y plenitudes. Saber mirar significa también vivir en paz consigo mismo, y con los otros, que no es poco.

Una sabiduría de la mirada, o un camino hacia la proximidad de lo que importa, es lo que propone Josep Maria Esquirol en su último libro, La penúltima bondad. Pero es un camino que sabiamente define de "medio palmo", porque los grandes saltos, aquellos que pretenden elevarnos hasta las alturas, no acaban sino estrellando a quien los realiza. La revolución no pasa por enarbolar grandes ideas o pretender paraísos prometidos, sino, todo lo contrario, por caminar en otra dirección, buscando el medio palmo, quizá dejándonos inundar de lo que realmente importa: "Poco es mucho; poco es todo. Según como, casi-nada puede ser casi-todo. Medio palmo, y ahora mismo podríamos habitar unas afueras sin violencia, justas y fraternales. Evitaríamos todo el daño que nos hacemos a nosotros mismos, y afrontaríamos más unidos el mal inevitable vinculado a nuestra condición finita y mortal. En el pasado, si todavía más personas lo hubieran recorrido, se habrían evitado montañas de sufrimiento y de víctimas de la violencia y de la injusticia. Pocos centímetros hubieran bastado para impedir la aparición de los peores genocidas de la historia; pocos centímetros hubieran bastado para prevenir el estallido de muchas guerras; pocos centímetros, y la miseria no habría azotado el mundo tal como lo ha hecho ni mucho menos lo azotaría ahora."